
Visitamos las Cataratas del Iguazú por tercera vez (segunda con nuestro hijo) para el 20 de Agosto de 2026. El viaje había surgido por necesidad de descanso. Siempre intentamos “cortar” el año, y no usamos las fechas de vacaciones de invierno, porque todo suele estar explotado de gente. Al menos mientras Tomi va al jardín de infantes.
Ese viaje lo empezamos a organizar en Abril. El eje fue aprovechar las 10000 millas que teníamos en Aerolíneas Plus (por lo acumulado en las últimas dos vacaciones de verano). Y cada tanto me llegaban mails con los destinos nacionales que podía aprovechar.
Por esa cantidad de millas, en tarifa “Promo” (sin cambios) podíamos viajar a lugares como Mendoza, Córdoba, o Iguazú, entre otros.
Elegimos Iguazú para Agosto, para escapar un poco del frío. Para Abril aún no había escuchado de la inminente llegada del fenómeno climático de El Niño, con el que aumentan considerablemente las precipitaciones.
El 22 de Julio hubo una crecida repentina del Río Iguazú, provocada por aumento de lluvias más al norte, en Brasil. Entonces ese día se cerró el circuito garganta del diablo.
Luego hubo una reapertura, pero previendo el anuncio de un “superniño” pronosticado para lo que resta del año, el 3 de Agosto se programó un cierre temporal de ese circuito, en el que se levantarían pisos y barandas para reacondicionarlas, y además evitar que se sigan rompiendo en una eventual nueva crecida.
Con esta noticia sabida antes de nuestra visita, por supuesto que no suspendimos nada, si no que nos centramos en el Circuito Inferior y el Superior. La vez anterior el Inferior casi que no lo habíamos hecho porque Tomi con 3 años ya estaba cansado. Así que nos vino bien por ese lado.
El día para la visita no pudo ser mejor. Temperatura ideal, unos 22 o 23 grados y sol. Arrancábamos la jornada volviendo desde Foz, donde nos alojamos. Así cruzábamos el puente internacional:

Al realizar el circuito inferior, recordaba de nuestra primer visita de hace muchos años, de un sector donde uno se mojaba bastante. Nos decepcionamos al encontrar ese Salto, que se llama Bossetti cerrado al público. Al parecer está cerrado desde 2022, por un problema estructural.

Aunque por otro lado, pudimos encontrar el mirador inferior Alvar Núñez abierto, cosa que hace unos años estaba cerrado.

La jornada, habiendo llegado a las 10:00, sin hacer Garganta del Diablo nos alcanzó perfecto de tiempo, incluso parando a comer. Y pudimos volver temprano al hotel.

Terminamos la jornada con cielo nublado y necesidad de algún abrigo liviano, pero no hay condición que opaque una visita a esta maravilla natural. En Cataratas del Iguazú siempre hay garantía de día ganado.



