
Luego de pasar 4 días en Foz do Iguacu, tocaba regresar a Buenos Aires. Nuestro vuelo era el AR 1785 de Aerolíneas Argentinas, que salía a las 15:55.
Pactamos un traslado desde el hotel a las 12:00 como para tener suficiente tiempo para hacer migraciones al salir de Brasil, aduana Argentina, y llegar al aeropuerto.

Día soleado, con temperatura ideal. Hicimos migraciones en lado brasileño, en tiempo récord. No había ni una persona. Cruzamos el puente, y en la aduana argentina el contraste. Media hora de espera, para unos 10 autos por fila, un tiempo bastante bueno según nos comenta el chofer….

Llegamos al aeropuerto.

Primero buscamos una balanza de uno de los mostradores para ver cómo estábamos de peso. Y al estar pasados en una, hicimos un pequeño reordenamiento, y todo bien.

Luego nos pusimos a hacer la fila de Aerolíneas Argentina. Y en ese momento vi una balanza pública del aeropuerto para que cada uno pudiera hacer su control.

Es algo que justo venía pensando: en cada aeropuerto debería existir balanzas para uso público y que se puedan controlar los equipajes, y no tener que estar desarmando valijas en el mostrador retrasando a todo el mundo. Seguramente ya exista en muchos lados, pero nunca lo habíamos visto.
Despachamos equipaje y nos fuimos al control de seguridad y área de preembarque. Una vez allí intentamos liquidar los cupos que nos quedaban para el salón Amae, pero por algún motivo no nos tomaba la tarjeta, y desistimos. De cualquier forma no tenían comida caliente.

Comimos unas empanadas en otro local. Mientras veía la pantalla de vuelos, donde se evidenciaba el vuelo de Fly Bondi cancelado.

Al rato nos entretuvimos en este pequeño espacio infantil.

En breve ya empezaba el embarque de nuestro vuelo por la puerta 3.

Teníamos la fila 6.

El vuelo partió 15:31!! 24 minutos antes de lo previsto.Ni bien despegábamos tratamos de buscar las Cataratas desde el aire. Pero no lo logramos.

Ni bien se estabilizó, pasaba el carrito con las bebidas de cortesía.

El resto de vuelo fue sumamente tranquilo, incluso el aterrizaje. Cielo con un leve manto de blancas nubes sobre la fría Buenos Aires.

Aproximación a Buenos Aires, Panamericana a la vista.

Y tierra al fin. Fueron 22 minutos temprano.

Nos tocó arribo con posición remota. Al bondi!

Allí quedaba el Boeing 737 Max 8.

Cinta número 4 y a buscar el auto en el estacionamiento sur.

El empalme de Av. Costanera con Av Cantilo estaba cortado por obras, más partido de River de local, y bondis estacionados por todos lados… resultado: caos hasta llegar a Panamericana. Tardamos más en llegar a San Miguel que en el avión. Welcome to the jungle!



