
Luego de un viaje de dos semanas por Europa en familia, y pasar los últimos días en Madrid, había llegado la hora del vuelo de regreso. Y al igual que a la ida, teníamos pasaje con Aerolíneas Argentinas. El vuelo fue el AR 1133 que sale 20:05.
Salimos del Airbnb que habíamos alquilado en la zona de Malasaña, con tiempo suficiente en un Uber que habíamos reservado previamente. Tranquilamente podríamos haber ido en Metro, como habíamos hecho el viaje anterior, pero ahora teníamos más valijas… y a Tomi. Así que hicimos esa inversión en comodidad.
Una vez en el aeropuerto, y antes de ir al mostrador de Aerolíneas Argentinas, escaneamos los tickets de las compras que habíamos hecho en los totems autoservicio, para la devolución del IVA. Se hace como una validación.

Luego seguimos hacia los mostradores… en los que había una laaarga fila. Menos mal fuimos con tiempo, porque estuvimos más de una hora allí. Había sólo dos empleados atendiendo.

Luego como es habitual, tocaba el control de seguridad, en el que por viajar con un niño, nos hicieron pasar por una fila prioritaria, y a su vez, nos permitieron conservar la botella de agua que teníamos, por viajar con él. Lo que sí, la llevaron a una máquina donde le hicieron algún chequeo, que tuve que presenciar, por supuesto.
Luego nos tocaba presentar los tickets de las compras en el mostrador de la empresa que lo gestionaba, que se llama Global Exchange.

Acto seguido ir a otro mostrador donde se hacía el pago en efectivo, o tarjeta si uno prefería. Pero eso se indica en el momento de cada compra. También teníamos un ticket que debimos recuperar a través de otra «gestora» que se llama SmartTax, pero esa se realiza a través de una app.

Luego, nos sentamos a comer algo, porque para la cena del avión faltaba mucho. Y en el medio alguien quizo aprovechar una promo de llevar 2 de estas a no se que precio…. 🤦♂️

Seguimos hacia la puerta de embarque. Teníamos la B24.

Y allí veíamos a nuestro avión, un Airbus A330-200. Con imágenes de la selección.

El último paso por la manga…. y arriba.

Teníamos la fila 15:

La imágen de la ruta en la pantalla:

La app Flighty me indicaba más tarde que despegamos 8 minutos temprano.

A poco de haber despegado, veíamos las últimas luces del día en el horizonte:

Un rato más tarde, y una vez estabilizada la nave, ya veíamos asomar el servicio de cena:

Y fue pasta nomás:

Y al rato ya hacíamos nuestros mejores intentos por dormir. Bien temprano en la madrugada ya vino el desayuno:

Y como mostraba la imagen de más arriba, llegamos antes de las 04:00 AM hora local.

Poca gente a esa hora en Ezeiza. Retiramos los equipajes bastante rápido.

Hora del semáforo…. y fue verde. Nos fuimos rápido a buscar el auto, que habíamos dejado en larga estadía.

Y el valet parking funcionó excelente una vez más. Acá se puede ver que en 20 minutos, pudimos hacer todo.





Muy buena crónica, y muy útil!!!
Gracias Martin!