
Desandando de a poco todo lo que nos habíamos alejado de casa, tocaba viajar de Barcelona a Madrid, desde donde luego volveríamos a Buenos Aires. Para ese tramo decidimos viajar en tren, y el Iryo nos lo habían recomendado.
Como comentaba en el post anterior, nuestro alojamiento en Barcelona quedaba a unos 600 metros de la estación Barcelona-Sants, que hicimos a pie arrastrando las valijas.

Teníamos el tren de las 10:45 y llegamos una hora antes. Acá podía verse el anuncio en pantalla:

En esta terminal había proceso de seguridad similar al de los aeropuertos.

Luego bajamos unas escaleras y pasamos por este control:

Y luego ya estábamos en los andenes:

Rápidamente llegó nuestro Iryo por la plataforma 3:

Teníamos el vagón 4:

Así son las butacas:

Este es el vagón restaurant:

Las opciones eran variadas (mucho más que el Frecciarossa que habíamos tomado en Roma). Estas son algunas de las opciones, aunque la foto salió pésima, pero para tener una idea:

Acá se puede ver en la pantalla que viajábamos a 296 km/h:

Entre los asientos había enchufes y puertos para los dispositivos:

Baños en cada vagón:

…que estaban muy bien;

Y finalmente llegamos a la estación Atocha en Madrid, a horario, incluso antes. El horario estipulado era a las 13:22.

Dejamos el andén subiendo esas escaleras:

A continuación buscamos a los carteles que indicaban el camino hacia el Metro:

Caminamos largos pasillos…

Hasta que llegamos al metro, rumbo al alojamiento que teníamos reservado, pero que contaré en el próximo post.




Excelente servicio.
Definitivamente.