
Esta era nuestra tercera visita a las Cataratas del Iguazú. Para esta ocasión nos alojamos del lado brasilero, y el ganador de la búsqueda hotelera fue el Double Tree by Hilton.
La elección por el lado brasilero para alojarnos estuvo basada en que resultaba una experiencia diferente respecto de las veces anteriores, hay opciones de hoteles grandes de estilo familiar con opciones de entretenimiento, sobre todo para niños, y un precio relativamente conveniente.
Llegamos con un Uber desde el aeropuerto de Puerto Iguazú a las 14:00 aproximadamente, y aún no teníamos habitación disponible siendo que faltaban minutos para el horario de check in.
Por suerte, pudimos dejar las valijas, y salimos a la ruta y caminamos 100 metros hasta el Shopping Catuaí, que tiene un amplio patio de comidas (y muchas opciones de entretenimiento infantil, que nos sirvieron mucho a lo largo de toda la estadía).

Volvimos un rato después y ya nos dieron la habitación. Similar al hotel Xcaret de Playa del Carmen, en vez de tarjeta magnética, te dan una pulsera para acceder a la habitación, y también se usa para autorizar cargos extras.

Nos tocó una habitación en el primer piso, la 140. Lo suficientemente amplia.



Unas aguas, y dos cápsulas de café de cortesía. También algunos saquitos de té. El resto era de pago.



En exterior del hotel había algunas piletas, para adultos y una más atrás para niños, que no pudimos usar porque la temperatura no acompañó.


Pero si pedimos (y era reclamo vespertino constante) usar la pileta climatizada interna.

Al lado estaba la zona de Spa, que no visitamos:

En el patio estaba este puesto de Johnny Rockets, de comidas rápidas y bebidas. Una cadena internacional que acostumbra tener franquicias dentro de otras marcas. También la vimos en Royal Caribbean.

Más atrás en el patio estaba Naipi Tarobá, un salón infantil con algunas empleadas para animar a los más chicos, aunque los padres presentes son permitidos.

Al lado del salón infantil, estaba este gimnasio, muy completo.

Y al fondo del predio, varias canchas: Beach volley, tenis, futbol y básquet.

En el interior del edificio, el lobby luce así:

Hay algunos locales para recuerdos y alguna que otra compra.

Un Starbucks:

Una sala de juegos de adultos (aunque solo había un Pool):

Una sala gamer, con PlayStation, Nintendo Switch, y varias PCs, aunque con cargos extras.

Hay un gran bar con opciones para comer, antes de salir del edificio, pero al lado de la zona de piletas, donde también se buscan las toallas, y hay una máquina de agua caliente, para llenar el termo.

Con respecto al restaurant, lo usábamos para desayunar, y era sumamente completo. Y si no se iba temprano, estaba estallado. Siempre con lugar, pero tal vez había que irse bastante al fondo para una mesa.




Ese restaurante nos sirvió para la cena, ya que habíamos pagado ese servicio también, que resultaba conveniente.
Buena calidad de alimentos en general, aunque a veces la cena quedaba algo corta de opciones, ya que tiene una cantidad considerablemente inferior de comensales que en el desayuno.



