
Luego de hacer un crucero por el Mediterraneo Este, y quedarnos unos días en Atenas, empezábamos a acercarnos de a poco a casa. Elegimos un vuelo de Vueling hasta Barcelona.
La elección no fue tanto por el destino, si no por su horario. Es decir teníamos que acercarnos hacia Madrid de donde teníamos el regreso a Buenos Aires, pero como aún nos quedaba una semana, podíamos buscar un destino intermedio.
Además los vuelos directos a Madrid tenían horarios algo difíciles. Este vuelo de Vueling era a las 11:25 AM, y nos permitía llegar al alojamiento en horario, y no tener que estar dando vueltas en la calle hasta que nos tocara el check in.
Y por el otro lado, nos permitía no madrugar tanto, o llegar de noche y tener que andar caminando con valijas muy tarde con Tomi. Digamos que el de Vueling era el que mejor organización nos daba.
Sin embargo el primer paso esa mañana no salió del todo bien, ya que el traslado en taxi que habíamos reservado, falló a la hora pactada, y si bien estuvo en contacto, el segundo horario que nos prometió tampoco lo cumplió, y con estas cosas no se jode… Salió Uber que vino en 5 minutos.
En el camino vimos este curioso monumento:

Y por suerte llegamos a tiempo al aeropuerto de Atenas. Cuando llegamos a nuestra puerta, vimos nuestro Airbus A321 Neo de Vueling, al lado de un avión de Ryanair.

Y desde la manga veíamos este de EasyJet:

Un paso más adelante y teníamos esta linda vista en primer plano y en perspectiva de nuestro avión:

Subimos al avión y nos sentamos en la fila 5, asientos que habíamos pre comprado.

Pero minutos después, antes del despegue, la azafata se acercó amablemente a indicarnos que por una cuestión de peso, para equilibrar el avión, debíamos movernos a algún asiento más atrás… Que nos dirijamos al fondo para que nos reubiquen.
Cosa que nos molestó, pero que sabemos que puede pasar. Al fondo del pasillo otro tripulante de cabina, me quería hacer sentar solo, a lo que le respondí que iba con un menor al que no podía dejar solo. Cosa que sé que me tienen que respetar.
Y como no había asientos juntos, debieron mover a otra persona (que se fue un poco más adelante, y pudimos sentarnos los 3… pero en la fila 34.

Algunas gotas cayeron antes de despegar. Salimos con 36 minutos de demora.

Estas son algunas de las cosas que ofrecía el menú.


Esto compramos como almuerzo:

Esto nos regalaron… como compensación por el cambio de asientos 🤨

Promediando el viaje, pasábamos por Cerdeña.

Y al rato nos aproximábamos a Barcelona, es un día con bastante sol y algunas nubes. El viaje diurno nos permitió tener estas hermosas vistas:

Acá la prueba de que llegábamos a Barcelona:

Y como estábamos en la fila 34… Bajábamos casi últimos:

Allí quedaba nuestro avión…

Luego seguimos las señales de Recogida de Equipaje:

Luego, una vez con el equipaje, buscamos la salida, que tenga la indicación de «Aerobus«, el bus que hace conexión con el centro de la ciudad de Barcelona. Hay otras opciones, como el tren, que sale desde el mismo aeropuerto, que hemos usado en otra oportunidad, pero como el Aerobus nos dejaba muy cerca de nuestro alojamiento, en Plaza España, nos resultó más comodo.

Seguimos esa señal celeste de Aerobus…

Y allí estaba el bus, que sale cada 5 minutos (según su sitio web, pero creo recordar que en lugar dijeron que el próximo venía en 20):

Nosotros nos habíamos asegurado comprando el ticket on line previamente, pero se puede comprar en el lugar en estas máquinas:




