
Paso siguiente en nuestro periplo europeo: Tomar el tren de alta velocidad de Roma a Napoles. Usamos el Frecciarossa, de Trenitalia, la empresa ferroviaria nacional. Era la opción más rapida para llegar a Napoles para tomar el crucero ese mismo día.
El horario de partida era a las 14:00 y la llegada a las 15:12, y es la versión más rápida sin paradas entre ambas ciudades. Tener en cuenta que hay opciones que tardan más.
Como contaba acá, llegamos a Roma Termini usando el metro. Al salir a la calle, me desorienté un poco ya que no encontré señalización que indicara cuál era la estación de trenes, pero por deducción y sin mirar el celular, adiviné que sería esa gran construcción del fondo.

Entramos al gran hall, que tiene varios comercios y lugares para comer.

En la cartelera aún no aparecía nuestro tren.

Como teníamos tiempo, buscamos los baños y nos quedamos un rato en esta plaza infantil que está en el primer piso, con poca gente. Está justo al lado del Freccia Lounge. No se alcanza a ver, pero hay una mesa con pantalla y algunos videojuegos simples, y un metegol.

Jugamos un buen rato, mientras mi esposa fue a buscar algo para que Tomi almuerce, ya que en el tren sería más dificil encontrar algo de su agrado.
Luego de que él almorzara, nos acercamos a los andenes, ya que se aproximaba la hora. Como teníamos los tickets impresos, intenté que el molinete leyera el código, pero el guardia de seguridad nos hizo pasar por esa salidad de emergencia, con cartel verde. Y vimos que muchas otras personas también pasaban por allí.

Al lado nuestro, se encontraba este otro tren de Italo. El nuestro aún no llegaba, y no se anunciaba aún el andén.

A los pocos minutos, asignaron el andén 7. Nos paramos allí, y rápidamente llegó nuestro Frecciarossa.

Subimos. La bienvenida abordo (ahí marcaba 28 km/h, pero luego llegaría a casi 300.):

Nos tocó el bagón 3, en realidad lo habíamos elegido al comprar y elegir butaca, que fue de Family Business, que eran así:

Aunque al lado estaba esta categoría, un poco más privada.

Como se puede ver, los Carry On entran en el maletero superior, pero las más grandes tienen un espacio designado en las cabeceras de los vagones.

Cada vagon o sección dentro del mismo vagón se separa con estas puertas, con sensores de proximidad. Es decir que casi siempre se abren solas. Si no, hay un botón para abrirlas.

Y en cada vagón hay baños:

Las butacas tienen dos posiciones, que con ese botón se alternan suavemente.

Las mesas se pieglan, y lo del fondo es un tacho de basura. También se pueden ver los enchufes debajo de la mesa:

Al rato de arrancar pasan con el carrito, simil el de los aviones, con un refrigerio, que estaba incluído en la tarifa. Con eso intentamos zafar el almuerzo mi esposa y yo. Nos dieron unos pequeños sandwichs, unas galletitas, una bebida, más unas aguas.

En cuanto al bagón restaurant, luce así:

Y hacia atrás había algunas mesitas. Tenía algunas opciones (no muchas):

Otro servicio que incluye el tren es el del Wi Fi.

La indicación de próxima estación (la única).

Luego de llegar a Napoli Centrale (puntual), atravesamos estas puertas, y recorrimos un poco el gran hall. Hay opciones de consigna de equipajes.

Luego salimos para buscar algún taxi hasta el puerto.

Y acá es donde nos bajamos. Esta era la vista a la ciudad:

Para cerrar, muestro nuestro ticket del Frecciarossa, que tuvo un valor total de 65 euros, y como aclara abajo, niños menores de 14 años no pagan, siempre que viajen acompañados de un grupo de entre 2 a 5 personas, donde al menos haya un mayor.



🙂 Excelente.
❤️